2011-05-05 00:00:00 - Estimados amigos
En virtud del problema de nuestra nación mexicana, me permito enviarle el siguiente artículo, el cual se explica por sí solo. Mucho le agradeceré si está UD. De acuerdo, en que este texto sea repartido entre sus empleados.
Por su atención gracias…(No es de ninguna religión)
La causa del mal…y su solución
La causa del mal que padecemos es porque muchos seres humanos viven inmersos en el egoísmo de su propia vida, ocupados y preocupados por todas las cosas materiales: dinero, poder, ambición, indiferencia, orgullo, vanidad, soberbia, resentimiento, coraje, bajas pasiones, vicios, envidia, desamor, infidelidad, discordia, inmoralidad, desaliento, delincuencia, guerras, lucha de religiones, pensamientos insanos, malos sentimientos, problemas en los matrimonios, falta de caridad, injusticias, fanatismo religioso, engaños, violencia intrafamiliar, perversidad, etc. Todo es causa del materialismo absurdo en que vive la humanidad que se ha olvidado de las necesidades de su espíritu.
Todo esto que se ha venido acumulando al paso del tiempo, ha originado insanas, negativas y peligrosas vibraciones espirituales que influyen constantemente en nuestra vida y en los pensamientos de muchos seres humanos, y refuerzan nuestro apego al materialismo. Existen fuerzas invisibles a la mirada humana, e imperceptibles a la ciencia del hombre, por lo que nuestra lucha debe ser contra vibraciones y potestades espirituales negativas, invisibles e intangibles.
Estamos tan familiarizados con el mal que éste ya forma parte de nuestra vida. Depende de nosotros el tomar la decisión de luchar o dejar que el mal avance. Sin embargo, no puede ni habrá solución a este flagelo si no comprendemos que nosotros hemos causado este mal, unos más otros menos, pero los que no nos consideremos culpables de este mal si somos responsables de la paz.
Hoy, la Tierra se tiñe de rojo por tanta sangre de inocentes y de negro por el luto de sus familiares. ¡Hagamos o siquiera intentemos hacer algo y no permanezcamos simplemente como espectadores!
¿Cómo encontrar una solución? Necesitamos reflexionar profundamente y en la intimidad de nuestro ser, preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida? ¿Qué hacer y cómo? ¿Seguiremos viviendo así? ¿No hemos aprendido la lección? ¿Qué deseamos aportar para mejorar esta vida? ¿Qué nos dice la voz de la conciencia? ¿De quien esperar?
¡Necesitamos ayuda divina, porque ya vemos que solos no podemos! ¿Cómo esperar esa ayuda? Poniendo la parte que nos corresponde, esto es: mejorando nuestra forma de pensar, de vivir, de hablar, de sentir, de mejorar nuestros sentimientos. Debemos respetar a nuestros semejantes y ser humildes reconociendo nuestros errores. La humildad es el triunfo del espíritu y la vanidad es su derrota, aunque en este mundo se aprecie de otra manera. Necesitamos limpiar lo que tengamos que limpiar y quitar lo que tengamos que quitar en nuestra vida. Necesitamos ser sensibles al dolor ajeno y pensar en las necesidades de los seres de este mundo. Necesitamos recuperar este planeta tan lastimado por la humanidad. ¡Por eso también la naturaleza protesta!
Debemos ser más amables, tolerantes, comprensivos, caritativos, responsables, mejorar nuestros sentimientos. No todo ha de hacerlo Dios. Él espera que empecemos nosotros.
Necesitamos reflexionar, meditar y orar, -todavía es tiempo- en cualquier hora y en cualquier lugar, porque dondequiera que nos encontremos, estaremos dentro del verdadero templo: ¡El santuario del Universo! pero oremos con tal fe que supere la fuerza de las armas, y del mal, necesitamos hablar con Dios en el lenguaje sencillo, sublime y espiritual.
Cuando logremos elevar nuestros sentimientos por encima de tanta miseria humana brotará de vosotros la más sentida y sincera petición en favor de la humanidad. Esa vibración de amor, esa pureza de nuestros sentimientos serán las espadas más poderosas que destruyan las tinieblas que las guerras y las pasiones de los hombres han venido formando.
Todo esto, hará que existan más y mejores vibraciones espirituales de luz, las cuales contrarrestarán las fuerzas del mal. Así como existe el mal también existe el bien. ¡La luz ha de disipar las tinieblas, porque el bien procede de Dios! Está bien que todavía no podemos cantar victoria, pero tampoco declaremos la derrota del bien. Necesitamos poner la parte que nos corresponde para ser dignos de recibir ayuda de allá arriba.
Atentamente
Atentamente
Grupo amanecer espiritual
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